Consejos para la práctica

El Aikido es una magnífica síntesis de las artes marciales del Japón; en él se ve cristalizada la larga e intensa tradición del Budo (el Camino de Samurai o Caballeros). Es una auténtica ciencia del combate. La Técnica del Aikido consiste en el máximo aprovechamiento de la inercia del atacante, armonizando con su movimiento y neutralizando así la fuerza agresiva hasta que el otro se quede completamente reducido y dominado.

 

Sólo si se practican los tres tipos siguientes de entrenamiento, la inamovible verdad de diamantina dureza podrá convertirse en parte de nuestra mente y de nuestro cuerpo.

  1. Entrenarse para armonizar nuestra mente con la actividad de todas las cosas en el universo.
  2. Entrenarse para armonizar nuestro cuerpo con la actividad de todas las cosas en el universo.
  3. Entrenarse para hacer que el ki que conecta la mente y el cuerpo se armonice con todas las cosas del universo.

El verdadero alumno de aikido es aquel que practica y lleva a cabo estos tres puntos simultáneamente, no de una manera simplemente teórica, sino de forma efectiva, en el dojo, y en todo momento de la vida diaria. “

O’sensei Morihei Ueshiba

(” El espíritu del Aikido” por Kisshomaru Ueshiba. Traducción: José Ramón Blanco / Lucía Pan de Soraluce. Ed. Eyras.sa. pp.83)

1.     El aikido decide la vida o la muerte en un sólo golpe; así, los alumnos deben seguir cuidadosamente la enseñanza del instructor y no competir para ver quién es el más fuerte.

2.     El aikido es la vía que enseña cómo debe uno actuar con varios enemigos. Los alumnos deben entrenarse para estar alerta no  sólo de frente, sino por todos los lados y por la espalda.

3.     El entrenamiento debería efectuarse siempre en un ambiente agradable y festivo.

4.     El instructor enseña sólo un pequeño aspecto del arte. Sus versátiles aplicaciones deben ser descubiertas por cada alumno a través de la práctica y del entrenamiento incesante.

5.     En la práctica diaria comienza primero por mover el cuerpo y progresa luego hasta una práctica más intensiva. Nunca fuerces nada de forma innatural o irracional. Si se sigue la norma, ni siquiera los ancianos se harán daño y podréis entrenar en un ambiente agradable y alegre 

6.     El propósito del aikido es entrenar la mente y el cuerpo y crear gente sincera y cabal. Ya que todas las técnicas han de transmitirse persona a persona, no las reveles fortuitamente a otros, porque esto podría conducir a que fueran utilizadas por rufianes.

Interpretación de estas advertencia por Kisshomaru Ueshiba, hijo y heredero del O’sensei

(” El espíritu del Aikido” por Kisshomaru Ueshiba. Traducción: José Ramón Blanco / Lucía Pan de Soraluce. Ed. Eyras.sa. pp.95-96)

Ya que estas normas fueron escritas alrededor de 1935, parte de su lenguaje parece un tanto arcaico, pero sus puntos principales son válidos hoy día. Son, en resumen:

  1. El Aikido correcto no puede llegar a dominarse si uno no sigue la enseñanza del instructor.
  2. El Aikido como arte marcial se completa si estamos alertas a todo lo que sucede a nuestro alrededor y no dejamos ninguna apertura vulnerable (tsuki).
  3. La práctica se convierte en alegre y agradable una vez que uno ha entrenado lo suficiente como para que el dolor no moleste.
  4. No te quedes satisfecho sólo con lo que te han enseñado en el dojo. Debes constantemente digerir, experimentar y desarrollar lo que has aprendido.
  5. En la práctica, uno no debería nunca forzar las cosas de manera innatural o irracional, sino que debería emprender el entrenamiento adecuado a su cuerpo, condición física y edad.
  6. El propósito del Aikido es desarrollar el verdadero ser humano. No debería utilizarse para exhibir el ego.